Nuestros fundadores

El Santo hermano San José Betancur


Pedro de Betancur, peregrino de América y Fundador de la Orden Bethlemita, nació en Chasna de Villaflor.  (Tenerife islas Canarias España) el 21 de Marzo de 1626. Ante el llamado de Dios, respondió generosamente y viajó a Guatemala donde realizó su misión de amor y misericordia con los más necesitados de su época.  Ha sido llamado “El hombre que fue Caridad” “El hermano de los pobres” “El hombre de la Paz”.  “El francisco de Asís americano”.

Dedicó parte de su vida a la actividad pedagógica.  Movido por su amor a la niñez y su deseo de hacer conocer y amar a Dios, creó una escuela para niños y niñas, contrató maestros para las ciencias y reservó para él la enseñanza de las materias que dominaban la intuición, o sea, la piedad y el ejercicio de la virtud. Nadie mejor que el Santo Hermano Pedro de Betancur, para invitarnos a responder a las necesidades del mundo de hoy. Muere en Guatemala el 25 de Abril de 1.667.  En su canonización (julio 30 de 2002), Su Santidad Juan Pablo II, la declara como ejemplo de servicio, sencillez, alegría y fraternidad.
  

Madre María Encarnación Rosal


“Cuando el ser humano se compromete con su historia es un ser que responder al Plan de Dios”. Nuestra Madre Encarnación Rosal, la Restauradora de la Congregación Bethlemita, nació en Quetzaltenango, Guatemala el 26 de Octubre de 1820. A los 18 años ingresó al Beaterio de Belén de la ciudad de Guatemala. Desde su juventud supo que su reto estaba en la educación de la mujer, y es desde allí donde su obra se extiende por el mundo y en el tiempo. Innova las prácticas pedagógicas de su tiempo con inteligencia, creatividad, amor y exigencia.  Formó a las niñas y jóvenes en la doctrina cristiana, en disciplina intelectuales y científicas y las motivó a la búsqueda de la EXCELENCIA INTEGRAL.

Fiel seguidora del Hermano Pedro de Betancur, vive las actitudes de humildad, sencillez y pobreza contemplando a Jesús en Belén.  Fue una mujer de profunda fe y oración.  Inteligente, creativa, valiente, dedicada ante las dificultades.  Supo descubrir la voluntad de Dios y realizar el proyecto que El, tenía sobre ella. Amante del Sagrado Corazón de Jesús a quien reparó en su dolor e hizo de su devoción la mejor forma de oración. Impulsó la educación de la niñez y la juventud a través de colegios y hogares. Desterrada de su patria por la revolución, llegó a Colombia en 1885. Murió el 24 de Agosto de 1886 en Tulcán Ecuador.  Su cuerpo se encuentra en el colegio de Pasto Nariño. Los colegios Bethlemitas llevan su mensaje de compromiso, amor y fidelidad en cada vivencia humana y en cada acontecer comunitario.  Sus huellas son para el mundo camino de luz.  Fue beatificada por su Santidad Juan Pablo II, en Roma el 4 de Mayo de 1997.